Fundado en 1926 · Buenos Aires, Argentina

La mejor cancha de golf de la Argentina.

Veintisiete hoyos de parque ondulado trazados por Luther Koontz, en un parque diseñado por Carlos Thays. Entre las 100 mejores canchas fuera de los Estados Unidos según Golf Digest.

1926 Fundación
27 Hoyos
72 Par de campeonato
Top 100 Golf Digest, fuera de EE. UU.

Nuestra Historia

Cien años, dos fundaciones

Olivos Golf Club, fundado en 1926
El club, fundado en 1926
  1. 1926

    Treinta golfistas y mucha fe

    En 1926, un grupo de treinta golfistas, impulsados por una inmensa fe y confianza en el futuro del golf en nuestro país, decidió escribir la primera página de esta historia. Fundaron el Olivos Golf Club como una sociedad anónima destinada a crear un centro deportivo dedicado a promover y desarrollar el golf, junto con otras actividades como el rugby.

  2. 1928

    La inauguración

    El 19 de mayo de 1928, con la presencia del presidente Torcuato de Alvear y de autoridades provinciales y municipales, el Olivos Golf Club inauguró sus instalaciones. Alvear fue invitado a jugar la primera pelota del torneo inaugural con un "Fierro N.º 3" que le entregó John Cruickshank, conocido por todos como "Cruki".

  3. Años 50

    Una segunda fundación

    Hacia 1950, el club —ubicado entonces en la esquina de Marcelino Ugarte y España, en Olivos, con una de las mejores canchas del país: 18 hoyos de estilo británico, par 75— tuvo que afrontar los efectos del rápido crecimiento urbano y trasladarse a su ubicación actual, en el barrio de Malvinas Argentinas.

    Ese momento fue considerado una "Segunda Fundación". El espíritu del club, lejos de desvanecerse, se fortaleció y dio sentido a todo lo que vino después. En el terreno donde hoy se levantan las instalaciones no había absolutamente nada: algunos alambrados, cardos y un pequeño monte de eucaliptos.

  4. 1953

    Koontz traza la cancha

    Los estudios para la nueva cancha se encomendaron a un viejo conocido del club, el ingeniero Luther Koontz, bajo la atenta mirada del capitán Herbert Diesch y del profesional Ramón Rivarola. Koontz realizó el gran trazado de las actuales canchas Blanca y Colorada, los dieciocho hoyos centrales. Aunque las salidas se movieron y los greens se remodelaron, la cancha nunca perdió la esencia que la convirtió en una de las mejores del país durante casi setenta años.

    Koontz también diseñó un sistema de riego que todavía se considera entre los más avanzados de la Argentina. La firma Neira y Escurra plantó unos 2.300 árboles de especies variadas; unos álamos plateados marcaban las 150 yardas al green sobre el lado izquierdo del fairway, y algunos siguen en pie en los hoyos 2, 14 y 16. En la década de 1960, Margarita Mackinlay de Maglione, una de las mejores amateurs de la historia del golf argentino, completó la forestación: logró contrastes de color de gran belleza y, a la vez, afinó tanto la estrategia de los hoyos como las cuestiones prácticas del mantenimiento.

    Los dieciocho hoyos de la cancha Blanca y Colorada se inauguraron en mayo de 1953, veintitrés años después del primer golpe del presidente Alvear en el antiguo predio.

Para hacer una buena tarjeta en Olivos, el golfista tiene que pegar todos los golpes de la bolsa, pero más importante todavía es saber manejar los dos efectos, draw y fade, porque la cancha exige darle forma a la pelota constantemente. Hay que tener los efectos en la cabeza todo el tiempo, y eso lleva a cometer errores.
Vicente Fernández

El Club

Con precisión de reloj suizo

El club cuenta con una distinguida Comisión Directiva, cuyos miembros poseen una profunda cultura golfística; han recorrido el mundo y mantienen estrechos vínculos con clubes de todas partes, lo que permite sostener un programa de reciprocidad tan completo.

Como institución funciona a la perfección. El servicio es muy bueno y el cuerpo de caddies, excelente: formados en el club, conocen la cancha al detalle, con sus greens difíciles de leer, sus trampas y sus secretos. Todo en Olivos funciona con precisión de reloj suizo, el servicio es de primer nivel y el mantenimiento de la cancha suele ser el mejor calificado del país, lo que convierte cada visita en un verdadero placer de principio a fin.

La cancha del Olivos Golf Club

Programa de reciprocidad

Los socios de Olivos GC juegan como socios en cada uno de estos clubes, y sus socios juegan aquí en las mismas condiciones. 25 clubes, 11 países.

Argentina

  • Salta Polo Golf Club
  • Jockey Club Tucumán
  • Club de Campo Mendoza
  • Rosario Golf Club

Brasil

  • São Paulo Golf Club
  • Itanhangá Golf Club
  • Gávea Golf and Country Club

Chile

  • Los Leones Golf Club
  • Granadilla Country Club
  • Las Brisas Golf Club (Santo Domingo)
  • Las Brisas de Chicureo

Colombia

  • Bogotá Country Club
  • San Andrés Golf Club

España

  • La Moraleja Golf
  • El Prat Real Golf Club
  • Real Club de Puerta de Hierro

Italia

  • Circolo del Golf di Roma Acquasanta

Paraguay

  • Asunción Golf Club
  • Carlos Franco Country & Golf Club
  • Yacht Golf Club & Paraguayo Golf Club

Perú

  • Lima Golf Club
  • Asoc. Deportiva Los Inkas Golf Club

Portugal

  • Oporto Golf Club

Suiza

  • Crans-sur-Sierre Golf Club

Venezuela

  • Valle Arriba Golf Club

La Cancha

Nuestro Augusta

Se suele decir que, si la Argentina fuera los Estados Unidos, el Olivos Golf Club sería nuestro Augusta. Ambos clubes comparten tres rasgos importantes: un terreno sorprendentemente ondulado en una región por lo demás llana; canchas de tipo parque —Olivos se encuentra en un parque diseñado por el reconocido paisajista Carlos Thays, con árboles muy altos y muy antiguos—; y la casi total ausencia de hoyos rectos. Casi todos los hoyos suben o bajan, y ninguno es derecho.

Todos los miércoles el club organiza su torneo de mitad de semana para no socios, un clásico del ambiente golfístico argentino al que acuden jugadores de otras canchas para ponerse a prueba en este escenario. Por eso la cancha está siempre lista para jugarse a nivel competitivo. El mantenimiento es impecable: los greens son rápidos y las salidas están perfectamente delineadas y escuadradas, cortadas a diario con máquinas de green, algo muy poco común en la Argentina.

Los profesionales la describen como una cancha exigente, porque los árboles arremolinan el viento y hacen difícil leer su dirección. Eso se vuelve una verdadera complicación en un predio angosto donde ningún hoyo es derecho.

Según los rankings internacionales, Olivos es la mejor cancha de la Argentina, y Golf Digest la ubicó entre las 100 mejores del mundo fuera de los Estados Unidos.

La cancha de campeonato es la Blanca y Colorada. La Azul tiene algunos hoyos muy buenos y otros francamente inferiores; se suele decir que los hoyos 1, 3, 6, 8 y 9 podrían sumarse sin problemas a la cancha central sin bajar su nivel.

  • Greens de cocoos y creeping bent

    Firmes y rápidos, con muchas ondulaciones, exigen golpes con efecto hacia ambos lados.

  • Un parque de Carlos Thays

    2.300 árboles plantados desde 1953, con la forestación completada en la década de 1960.

  • Entre los 500 mejores hoyos

    El 6 de la cancha Colorada figura en el libro "1001 Holes You Must Play Before You Die".

  • Nivel de campeonato

    Sede del Olivos Golf Classic y un clásico del golf latinoamericano desde 1961.

Cancha de campeonato (Blanca y Colorada) — par 72 · 6.705 yardas

Hoyo por Hoyo

Veintisiete hoyos, ninguno derecho

Los primeros nueve de los dieciocho de campeonato. Par 36 · 3.375 yardas

Tradición

El Olivos Golf Classic

La rica historia del Torneo Masters —hoy Olivos Golf Classic— trae a la memoria a los muchos grandes golfistas que jugaron aquí. Jack Nicklaus, Gary Player, Seve Ballesteros, Bernhard Langer, Tom Watson, Payne Stewart, Nick Price, Vijay Singh y Tom Lehman son solo algunos de los nombres que figuraron en las listas de inscriptos. El campeonato no dejó de crecer en importancia y, con cada edición, se consolidó como un clásico del golf latinoamericano.

  1. 1961

    El primer Torneo Masters lo ganó el chileno Enrique Orellana con un espectacular 272 (−16), siete golpes por delante del segundo, el argentino Leopoldo Ruiz. Su victoria fue tan inesperada que los organizadores no encontraron un saco azul, el premio tradicional, que le quedara bien a la corpulenta figura del chileno.

  2. 1968

    El torneo reunió en el mismo field a Roberto De Vicenzo y a Bob Goalby, el jugador que había ganado ese año el Masters de Augusta tras el recordado error del argentino al firmar una tarjeta incorrecta. La expectativa por una revancha era enorme, pero fue otro estadounidense, George Archer, quien se quedó con el título.

  3. 1969

    Jack Nicklaus llegó al Olivos Golf Club. Una multitud se acercó a ver al jugador con más majors de la historia, aunque su score no estuvo a la altura de sus antecedentes. Aun así, el Oso Dorado disfrutó cada día de la semana y elogió la atención que recibió.

  4. 1970

    Un final antológico con un trío de lujo: Gary Player, Billy Casper y Roberto De Vicenzo protagonizaron un desempate fantástico que finalmente le dio el título al argentino, que levantó este trofeo cinco veces.

  5. 1997

    Bernhard Langer fue la figura: superó a Eduardo Romero en un final emocionante. El estado de la cancha impresionó al alemán, ya dos veces campeón del Masters: "Es muy difícil encontrar una cancha en tan buenas condiciones y greens tan fantásticos como estos".

  6. 1999

    Ángel Cabrera demostró ser un verdadero maestro, y llegaría a coronarse cuatro veces en el Olivos Golf Club. La primera fue en 1999, en un torneo que contó con la presencia del ex número uno del mundo Nick Price y de Costantino Rocca, entre otros.

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